

El pasado 24 de marzo se presentó en la Biblioteca Grupo Cántico la antología Nocaut, que conmemora el vigésimo aniversario de la Asociación Cultural Mucho Cuento. El libro es una maravilla y es un lujazo compartir espacio con algunos de los cuentistas y poetas más importantes de España: José María Merino, Ángel Olgoso, Ángel Zapata, Fernando Iwasaki, Pilar Adón, Manuel Moyano, Juan Cobos Wilkins, Francisco A. Carrasco, Antonio Luis Ginés, Pablo García Casado, Mario Cuenca, María Rosal, Fernando Molero, Jesús Urceloy... y un largo etcétera.
Vaya mi gratitud a la asociación por contar conmigo y que nos regale muchos años más de amor por el cuento.
El pasado viernes leí este poema en el acto de graduación de Segundo de Bachillerato. Fue un regalo poder hacerlo. Gracias a los compañeros que organizaron el acto (en especial, a Miguel Ángel Torrico y a Lola Pena) y que me permitieron ponerle la beca a mi hija, aunque nunca le haya dado clase. Fue un momento inolvidable.
¿Les recuerda a algo esta fecha? "10 de septiembre de 2010" es el título del poema que voy a leer. Pertenece a mi libro Vértices y lo escribí a raíz de las sensaciones experimentadas el día en que mi hija, como todos nuestros hijos, a los que hoy homenajeamos, empezó infantil. Recuerdo perfectamente a muchos de los jóvenes que estáis ahí sentados, en el patio de infantil del Colegio Público Virgen de Luna mientras las maestras pasaban lista y entrabais a clase.
En el poema confluyen dos experiencias: por un lado, la incertidumbre experimentada ese día como padre ante la nueva etapa que se abría; por otro, la sensación que, como profesor, viví cuando regresé al insituto y me encerré en un aula vacía (aún no se había reformado el centro y los departamentos eran minúsculos) para gastar neuronas con las tediosas programaciones.
Un aula sin alumnos es un oxímoron. Vosotros conseguís que nosotros, los profesores y profesoras, intentemos obsequiaros con lo mejor de nosotros por si os sirve de algo en vuestra vida. Vosotros engrandeceis nuestra profesión. Vosotros, hijas e hijos, como digo en otro poema de Vértices "sois la única patria en la que vale la pena creer". Sobre todo, en estos días en que, a diario, mueren asesinados niños y niñas por una franja de tierra.
10 DE SEPRIEMBRE DE 2010
Un joven profesor entra en el aula,
descuelga los percheros donde se orea el frío
y mira cómo un rastro de luz resbala sobre los pupitres sin nombre
y cubiertos de polvo.
Sin explicarse cómo ni por qué,
se desbordan los límites de un paisaje incompleto
y cíclico,
mientras él pone en orden experiencias y pensamientos.
Después se acerca a una ventana.
El sol entre los álamos
le trae a la memoria las estrellas
encima de las olas, el salitre
y los ojos de su hija al descubrir el mar,
la misma niña que hoy le ha hecho sentir, de nuevo,
los nervios del primer día de clase.