
Desde sus inicios, el poeta cacereño busca una renovación de
la poesía figurativa de la generación anterior. Así, en El único umbral (1990, Premio Adonáis) propone una alternativa a esta
y plantea un discurso amargo y desencantado, que aspira a ser testimonio de la
decepción de un yo que proyecta sobre la naturaleza el fracaso y la frustración
de sentirse parte de un mundo complejo y contradictorio. Aunque en Una sombra que pasa (Tusquets, 1998), un
único poema dividido en doce movimientos, ahonda en estos presupuestos, no será
hasta En ningún paraíso (Visor, 2005)
y Porno ficción (DVD, 2011; Premio de
Poesía Ciudad de Burgos) cuando -con el aplauso unánime de lectores, crítica y
compañeros- Doncel cree un imaginario propio y consiga huir de las formas
tradicionales gracias al empleo del versículo, de la narratividad y de la
ironía, convirtiéndose en el adalid de una nueva corriente poética nacida de
nuestro tiempo y de la problemática intrínseca de la sociedad actual. Esta
tendencia supone, pues, una renovación tanto de los modos como de los recursos
para que la palabra desarrolle toda su capacidad crítica y adquiera,
inevitablemente, una dimensión moral.
Autor: Diego Doncel
Título: Territorios bajo vigilancia
Editorial: Visor
Año: 2015
(Publicado en Cuadernos del Sur, 4 de junio de 2016, p. 3)
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