martes, 18 de abril de 2017
Carlos Alcorta escribe acerca de "Vértices"
Profundamente agradecido a Carlos Alcorta por hacerle hueco en su blog a Vértices, y por la inteligencia de sus palabras.
Muchos son los poemas de este libro que pueden emplearse a modo de sumario del libro íntegro, muchos resumen su argumento: el poeta acepta la paternidad como la más comprometida posibilidad de transformar no solo la vida, sino, también, la escritura, una escritura, una poesía que celebra el milagro de la existencia a la vez que se celebra a sí misma, no en vano estamos hablando de creación en ambos sentidos, aunque la palabra solo colinde con la vida verdadera cuando trasmite incertidumbre y emoción, no mera información. Quizá uno de los poemas que mejor ejemplifique esta idea sea el titulado «Mi lugar en el mundo»: «Mi lugar en el mundo/ es tan solo el de un hombre/ que vive con vosotras/ y que, de vez en cuando, acude a las palabras,/ con las que intenta definirse,/ para que estas no sean artificio/ sino descarga, temblor, sacudida». Las hijas del poeta, vosotras, están presentes, unas veces de forma velada y otras de manera evidente, en estos poemas de Vértices, libro galardonado con el Premio Jaime Gil de Biedma y que hace el cuarto de Francisco Onieva (Córdoba, 1976). Sigue leyendo en carlosalcorta.wordpress.com.
sábado, 8 de abril de 2017
"Vértices" en "La sombra del ciprés"
Mi más sincero agradecimiento a este lector al que no tengo el gusto de conocer y a Jorge Barco Ingelmo, por avisarme de tan feliz hallazgo.
lunes, 3 de abril de 2017
"Rodríguez de León y Ranchal: dos concepciones distintas del acto creativo"
El próximo jueves 6 de abril pronunciaré mi discurso de ingreso en la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes, cuyo título es "Rodríguez de León y Ranchal: dos concepciones distintas del acto creativo", un ejercicio en el vacío, sin red ni arneses, del que será difícil salir indemne. La cita es a las 20:00 horas en el Salón de los Sentidos del Real Círculo de la Amistad.
Os dejo un breve párrafo:
"Ranchal y Rodríguez de León forman parte de la pequeña mochila de mano que es mi identidad mucho antes de que ningún partido político ni institución pública hablasen de ellos. Al primero lo conocí a través de las historias con las que la abuela Pepa, Josefa Granados Medina, engañaba al tiempo; a Rodríguez de León, en cambio, lo descubrí a través de la obra de Moreno Gómez. Ahora bien, no fue hasta el proceso de documentación previo a Los que miran el frío, un conjunto de nueve relatos ambientados en Villanueva del Duque durante la Guerra Civil, cuando ambos tomaron cuerpo y empecé a experimentar una singular afinidad hacia ellos, cimentada en el descubrimiento de sus inquietudes literarias, en la integridad y en el compromiso mostrado con la compleja problemática de la sociedad en que vivieron y en nuestro singular paisanaje de forasteros que llevan en los bolsillos tierra mezclada de una patria con forma triangular: en el caso de Rodríguez de León, Villanueva del Duque, Sevilla y Madrid; en el de Ranchal, Pozoblanco, Villanueva de Córdoba y Villanueva del Duque; y en el mío, Córdoba, Villanueva del Duque y Pozoblanco. Esta íntima sintonía me llevó a convertirlos en materia literaria de sendos relatos que, finalmente, no llegaron a formar parte del libro."
martes, 21 de marzo de 2017
"Lope, la Noche. Marta", de José Hierro
"Lope, la Noche. Marta" es uno de esos poemas a los que uno vuelve una y otra vez. Siempre distinto. Cobijo. Abismo. "Descarga. Temblor. Sacudida." Y de los que se regresa otro.
Para celebrar el Día Mundial de la Poesía, esta mañana, el equipo del CEP Peñarroya-Pueblonuevo lo hemos compartido con toda la red asesora de la provincia en la apertura de la jornada formativa que hemos tenido en Fuente Obejuna; ahora, quiero compartirlo con vosotros.
viernes, 10 de marzo de 2017
"El hombre, otro hombre", por Juana Castro
El pasado sábado 4 de marzo, Juana Castro publicó en Cuadernos del Sur una magnífica reseña sobre Vértices, titulada "El hombre, otro hombre". Mil gracias por la generosa y atenta lectura.
Simbólicamente, vértice representa un punto desde donde la luz se ensancha. Luz como conocimiento, interioridad, expresión de sentido. Francisco Onieva toma conciencia de sí y reinventa su identidad de hombre mientras inaugura y asiste la vida de sus dos hijas, Blanca y Marta. Desde la cercanía y el laboreo del padre que de veras ejerce su función de padre reflexiona sobre la tierra, la casa, el paisaje, la infancia, la filiación, la escritura. Y todo ante la mirada y las experiencias de lo otro humano diferente de sí, las niñas. Onieva madura su ser y su trabajo de escritor--poeta casi al modo de un converso: olvidando lo sabido y acercándose a lo nuevo con humildad, desde la certidumbre de una imposibilidad: «vivir el extravío ciego de las mareas, / palpar la transparente síntesis de los nexos / y convertirme en puerta para ti.// Pero no puedo».
El universo de las hijas revierte y refleja el del padre, cambia la mirada y vuelven los recuerdos, trasmutados en sentido de la existencia. La vuelta a la casa familiar; los nervios de un primer día de clase infantil con el fondo de otra memoria, la del primer día de un joven profesor; el encuentro con la muerte, en la vivencia de la muerte del abuelo; la lluvia, el mar, la nieve y la presencia de lo efímero; el circo y su ilusión: Todo lo que las tareas y rutinas de cada día evocan en la memoria y el presente del padre--otro.
Para seguir leyendo, pinchad aquí.
miércoles, 22 de febrero de 2017
Personal y transferible (II)
No es difícil reconocer un hallazgo. Tras la sorpresa, la descarga y el temblor iniciales paladeo las palabras con la sana envidia de quien descubre en ellas lo que aspira a decir.
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De un buen libro no se puede regresar indemne. Tras la quietud y la reconciliación experimentadas al pasar la última página, es imposible que el lector deje de ser otro.
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Todo libro imprescindible es una puerta de entrada a uno mismo.
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Una persona que lee es lector solo cuando mantiene la capacidad de extrañarse, de ser un extraño ante el libro.
Si pincháis en este enlace podéis descargaros el PDF completo.
jueves, 9 de febrero de 2017
Basilio Sánchez, "La creación del sentido"
Solidez poética
Construir una poética sólida necesita de un ejercicio de reflexión sobre la propia praxis. Y no todos los autores se atreven a ello. Ni todos los que se atreven salen ilesos. Basilio Sánchez, uno de los poetas imprescindibles de las últimas décadas, es capaz de transitar el inestable y misterioso cable de la palabra asomado al vacío, sin sistema de retención alguno, y revisar sus pasos serenos y seguros, nacidos en la incertidumbre. Ahora recoge algunas de dichas reflexiones en un volumen titulado La creación del sentido, editado con mimo por Pre-Textos. Doce de estas meditaciones aparecieron ya en El cuenco de la mano, una publicación prácticamente imposible de encontrar que vio la luz en el año 2007 en la desaparecida Littera Libros.
El que nos ocupa es un libro heterogéneo, que recoge textos diversos en cuanto al planteamiento y a la técnica compositiva, pero coincidentes en la medida en que suponen un ahondamiento en la memoria del autor, en sus recuerdos, en sus experiencias y en su concepción de la poesía. Así, la estructura autobiográfica no solo los dota de calidez y hace desaparecer la aridez metaliteraria, sino que también permite a Sánchez indagar en las motivaciones de su escritura y en los factores que lo han llevado a la creación literaria. De este modo, la infancia, la memoria, la figura del padre y de la madre, la religión, el cine, las lecturas, la naturaleza, el paisaje rural y urbano, la capacidad fertilizante de la mirada, la pérdida de la que emerge todo escritor, la convivencia del poeta y del médico... se entrecruzan, estableciendo una sutil red de conexiones que va más allá del tono y de la musicalidad, del aliento ético que los nutre, de las repeticiones de ideas, de palabras, de frases e, incluso, de símbolos.
Algunas de las joyas que encierra este libro son Semilla para pájaros o Güelfos y Gibelinos. Precisamente, quiero cerrar esta aproximación con un par de semillas de las que el poeta cacereño deja caer en nuestros surcos: «La incertidumbre, la inseguridad, la sensación de pérdida o extravío es lo que suscita la creación artística» o «El poema no es más que un trazo titubeante que arrastra, necesariamente, una carencia, el estigma de una imperfección, la insuficiencia de no poder representar el mundo –que es a fin de cuentas a lo que aspira la escritura-, sino solo una parte».
Consideraciones propias de quien escribe con la convicción de que el poema es un acto de reflexión moral que germinará en un lector que no puede ni debe regresar indemne de la lectura.
(Publicada en "Cuadernos del Sur", 21 de enero de 2017, p. 4)
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