domingo, 3 de abril de 2022

Las raíces de un escritor de provincias (Dylan Thomas) y una distopía apocalíptica (Jack London)

La editorial Visor inaugura una nueva colección, Isla Negra, dedicada a la narrativa y lo hace con dos joyas: Retrato del artista cachorro, un libro de cuentos del poeta galés Dylan Thomas (1914-1953), y La peste escarlata, una apocalíptica novela del norteamericano Jack London (1876-1916). El primero es traducido por el poeta cordobés José Luis Rey y cuenta con un esclarecedor prólogo de Aeronwy Thomas, hija del escritor; la traducción del segundo corre a cargo de Jesús Isaías Gómez López, quien firma un extenso y exhaustivo prólogo.

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Dylan Thomas, aunque sea más conocido por su poesía exuberante, musical y simbólica, escribió desde sus inicios una prosa cuidada, de exquisita cadencia y vibrante. Los diez relatos que conforman el único volumen de cuentos que publicó en vida bucean en sus raíces y muestran al lector tanto las tierras galesas de su infancia y adolescencia como las personas que poblaron esa geografía física y emocional. De este modo, rescata un mundo rural perdido habitado por unos personajes singulares, trazados con agudeza, precisión y fraternidad, que se mueven entre el fracaso y la supervivencia, entre la memoria y el olvido, entre la extrañeza y la cotidianidad.

El humanismo de su mirada rezuma también un fino humor que, sin perder la serenidad y la elegancia, roza lo paródico a la hora de abordar temas como la muerte, el amor, la soledad y las contradicciones del adolescente y del joven escritor. En este sentido, como afirma Aeronwy Thomas, el título “identifica al artista, al escritor consciente de su oficio, destinado a una existencia solitaria por razón de dicho oficio, con la idea del «perro cachorro», con Dylan haciendo de las suyas, con trastadas y peleas de chiquillo, y como un adolescente bebedor y ligón”.

Aunque el libro no vio la luz hasta abril de 1940, los primeros relatos fueron compuestos antes de los veintiún años -“Una visita a casa del abuelo”, “Los melocotones” y “Un sábado tórrido”- y el resto antes del estallido de la guerra. Casi todas las historias -si exceptuamos las dos que se sitúan en la casa de campo de los Williams: “Los melocotones” y “Una visita a casa del abuelo”- transcurren en el pueblo costero de Swansea y en ellas se aborda su etapa escolar, los conflictos de la adolescencia y sus inicios laborales como periodista. No en vano, el propio autor las calificó como “historias para una autobiografía en las provincias” o “relatos sobre la vida en Swansea y sobre la adolescencia en las noches provincianas”.

“Como cachorros” es uno de los relatos más oscuros del volumen, en el que tres jóvenes se encuentran bajo los arcos de un puente de ferrocarril, desde donde ven la vida pasar: la llama de un mechero al encender un cigarrillo es el detonante de una confesión en la que se dan la mano la muerte y la vida, el amor y la desdicha, para revelar el absurdo de la existencia.

Similar recurso narrativo se emplea en “¿Quién te gustaría que estuviera con nosotros?”, donde el protagonista y el narrador pasean por la playa y se dirigen hacia una roca. Tras delinear magistralmente las contradicciones de ambos, la narración termina con los dos sentados en la roca mientras la marea sube y unas siluetas les hacen gestos a lo lejos para llamar su atención.

En “La vieja Garbo”, por su parte, el joven inocente de los primeros cuentos se ha convertido en un tierno granuja que, con el «sombrero nuevo ladeado» y el cigarrillo sujeto en la comisura de los labios, imita al viejo reportero al que acompaña.

“Un sábado tórrido”, en cambio, cuenta cómo un joven se enamora durante una noche de borrachera, pero desaprovecha la oportunidad de acostarse con la chica porque, cuando regresa del baño, se pierde. Tras este fracaso íntimo, sale a la calle y se refugia en la frágil luz de una farola.

La mirada del creador, la configuración de un espacio literario propio, el humor -que, desde este momento, será una clara línea divisoria entre su poesía y su prosa-, los diálogos brillantes y vivos y las pequeñas vidas de unos personajes sencillos lo convierten en un cuentista excepcional, cuyas composiciones, transparentes y directas, brotan de los acontecimientos mínimos que conforman la poliédrica identidad de un hombre a ratos inseguro, despistado, curioso, divertido, incisivo, turbador, obsceno, infantil, frágil, carnal, rebelde y vitalista, que busca la vida y la descubre en toda su plenitud y en todo su desorden, en toda su vorágine y en toda su calma.

Jack London, por su parte, escribió La peste escarlata en 1910, aunque no se publicase hasta 1912, por entregas, en la revista Magazine London. Se trata de una novela corta de tono posapocalíptico en la que algunos han querido ver una profecía de la actual pandemia provocada por el covid-19.
Situada en el lejano año 2073, la novela aborda las consecuencias de una peste originada en Inglaterra, que supone el fin de la civilización: la peste escarlata o muerte roja, cuyas víctimas, que mueren unos treinta minutos después de aparecer los primeros síntomas, se vuelven de un color rojo intenso, especialmente en la cara, al tiempo que se les adormecen las extremidades inferiores.
La inusitada rapidez con que se propaga la enfermedad le recuerda al hombre su fragilidad y llena el horizonte de incertidumbre, miedo y caos, provocando una descorazonadora pérdida de confianza en la ciencia y en el progreso. El ser humano tan solo puede asistir atónito, confuso y aturdido al derribo de las instituciones, de la convivencia, del lenguaje, del arte, de los valores…
En semejante situación de desamparo, el autor plantea una vuelta al estado natural, a una vida primigenia, en soledad, caracterizada por la aspereza y la dureza, la indefensión y la orfandad. Así, en un mundo prácticamente despoblado, en el cual sobrevivirán los que mejor se adapten al medio, apenas quedan unas pequeñas tribus entre las cuales no hay contacto. Estos supervivientes, entre lo que hay un pequeño clan formado por un abuelo y sus nietos, se sienten amenazados por otras especies animales que han recuperado el territorio que el ser humano les había robado.
Los nietos, cuyo nivel intelectual y competencia lingüística son muy limitados, le piden al abuelo que les hable acerca de la peste. La historia, pues, adopta la estructura del relato de su vida: su trabajo como profesor antes de la pandemia, el miedo ante el vertiginoso avance de la misma, la visión de la primera víctima durante una clase, el pánico generado en el campus universitario, el rechazo de su familia al regresar a casa ante el temor de que estuviese infectado, la imposibilidad de encontrar una cura por la muerte de los científicos y médicos que investigaban los “gérmenes”, el caos y la barbarie provocados en la ciudad -los habitantes se sublevan, llegando a matarse entre sí, con tal de conseguir lo necesario para sobrevivir-, su huida sin rumbo hacia el norte con otras personas, su vida en soledad durante tres años con un poni y dos perros, el regreso a San Francisco en busca de otras personas, el descubrimiento sobrecogedor de que toda la sociedad había quedado reducida a unas tribus que vivían sin contacto entre ellas...
En el interesante estudio preliminar, Gómez López relaciona esta novela con el resto de la literatura pandémica: Bradbury, Huxley o Poe, y considera que el de London es el planteamiento más certero, porque plantea la victoria de la naturaleza sobre la ciencia.
Se trata, pues, más allá de la conexión que pueda tener con la crisis sanitaria que vivimos a consecuencia del covid-19, de una historia que atrapa al lector, con un estilo directo y con unas acertadas descripciones, aparentemente objetivas y cientificistas, que trasladan al lector a una época en que la naturaleza impone su ritmo y el ser humano lucha por sobrevivir en una naturaleza extrema, como una criatura más en un medio hostil.

Autor: Dylan Thomas 
Título: Retrato del artista cachorro 
Editorial: Visor
Año: 2021
 
Autor: Jack London 
Título: La peste escarlata 
Editorial: Visor
Año: 2021
 

(Publicado en Cuadernos del Sur, en Diario Córdoba, 26 de marzo de 2022, p. 4)

jueves, 31 de marzo de 2022

Pensamiento y estructura. 'Mecánica', de Vicente Luis Mora


 El arquitecto romano Marco Vitruvio (siglo I a.C) afirmó, en De architectura, que “las partes de la arquitectura son tres: Construcción, Gnómica y Mecánica”, como nos recuerda Vicente Luis Mora (Córdoba, 1970) en una de las citas que abren Mecánica (Hiperión, 2021; Premio Villa de Martorell). Este libro completa un proceso de indagación iniciado hace más de dos décadas con Construcción (Pre-Textos, 2005) y Serie (Pre-Textos, 2015), cuyos poemas fueron escritos entre el 2000 y 2015. Los tres libros, que han llegado a tener procesos de escritura paralelos, articulan un mismo imaginario y proponen una apuesta estética singular que descree del realismo, del sentimentalismo y de la idealización, y apuesta por una renovación de la poesía a partir del pensamiento, capaz de conectar el mundo y el poema, y de la estructura del texto, concebido a modo de fractal.
En este discurso nuevo, de innegable frialdad se intentan reflejar las contradicciones internas del ser humano, y para ello es necesario un proceso de ahondamiento vertical -a la manera de Juarroz- en una realidad que nos desborda y nos confirma nuestra insignificancia y contingencia. Sin embargo, la dimensión fractal de la realidad modifica la teoría de la percepción y el consiguiente proceso de indagación por parte del sujeto poético al provocar una inversión de la mirada. Este, por tanto, queda diluido en el mundo al que mira asombrado, con la intención de comprender los patrones ocultos (“la mirada, / para llegar al paisaje del fondo, / atraviesa: aire | cristal | aire”) e intentar formular un pensamiento (“Persigo un pensamiento / diferente”), aunque, en realidad, sea el afuera el que contempla y, por ende, conoce al sujeto, un ser insignificante en la inmensidad del universo (“somos […] los instrumentos de las cosas / y no al revés, como nos enseñaron”).


Podéis leerla completa en Cuadernos del Sur. 

 
Autor: Vicente Luis Mora
Título: Mecánica
Editorial:Hiperión
Año: 2021
 

(Publicado en Cuadernos del Sur, en Diario Córdoba, 12 de marzo de 2022, p. 4)

 

jueves, 24 de marzo de 2022

Crisis: invitación al cambio



El pasado 18 de marzo apareció en la revista digital Culturamas una reseña sobre el último libro de Daniel García Florindo, La infección de los días.


Según reza en la contracubierta, con La infección de los días (Cántico, 2021) Daniel García Florindo (Córdoba, 1973) cierra una trilogía comenzada hace ya una década con su segundo libro, Cuaderno de Lisboa (2011), y continuada con Las nubes transitorias (2015), en la que, partiendo de la preocupación existencialista y social que caracteriza al autor desde su ópera prima, Amanecer en Pensilvania (2001), aborda las grietas y contradicciones de un yo poliédrico que, en su desubicación, solo encuentra cobijo en algunas frágiles certezas.


Podéis leerla completa pinchando en este enlace.

lunes, 21 de marzo de 2022

'Nocturno'. Kiev-Sarajevo

 



Más de veinticinco años me separan y, a la vez, me acercan a este poema. Aunque ya no sea el adolescente que lo escribió, aún sigo encontrando algo de aquel joven entre estos versos que hoy, desgraciadamente, adquieren una inusitada actualidad. 


NOCTURNO

  

Va a ser larga la noche: han apagado

las luces y se pueden oír vuelos rasantes.

No son de reconocimiento.

 

Los restos de ciudad enmudecidos

hacen  más agobiante la espera de una bomba

y convierten la cabeza en un álbum 

donde van agolpándose

imágenes que no quieren sumirse

a lo que les ofrece ahora la vida.   

 

Se me hace tan difícil

acostumbrarme  a ver estas paredes

vacías.


El sitio ha convertido Sarajevo

en un sepulcro.

Son demasiados cuerpos 

caídos bajo los obuses.

Recuerdo a mi hijo, lleno de metal,

en el suelo. Hoy los pájaros

                                               han

                                                       soltado

                                                                    lágrimas

                                                                                   de 

                                                                                        acero

y ni siquiera tuve tiempo de sorprenderme.

 

El dolor estrangula

tanto que por las noches

ordeno los armarios y las cajas

donde he guardado objetos familiares

para que los fusiles

no se los lleven, plancho los jerséis,

preparo unos cafés

o pongo los cubiertos en la mesa.

 

Todo con tal de no notar que estoy sola.

 

Se me hace tan difícil

acostumbrarme a ver estas paredes

vacías, sobre todo,

cuando antes de dormir

pienso si de verdad vale la pena

pedir algún deseo mientras rezo.

 

                                   (Los lugares públicos, 1998; corregido y ampliado en 2008) 

 

 

martes, 8 de marzo de 2022

'Palimpsesto'


 

PALIMPSESTO


Una niña coloca las manos en la nieve.

La nieve lava el mundo

y escribirla es origen como ausencia.

Las huellas se endurecen con el frío.

Son parte de la nieve; son parte de la niña,

que aguanta la caída vertical

de pequeños hexágonos

irregulares.

Me mira y me sonríe.

Agacha la cabeza y se quita los guantes.

Extendidas las palmas, aprieta con más fuerza,

buscando la profunda exactitud

de lo que no se borra.


Disfruta de lo efímero.

Vivir es compartir un zeugma

y no emplear palabras connotadas.

Ella es el punto de regreso

a un universo anterior al lenguaje. 

(Vertices, Madrid, Visor, 2016; XXVI Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma)

lunes, 7 de marzo de 2022

Concisión y agudez. 'Mundo intermedio' de Sánchez Menéndez

 


Javier Sánchez Menéndez (Puerto Real, Cádiz, 1964) es uno de los principales responsables del auge que vive el aforismo por su labor como editor con La Isla de Siltolá, pero también como estudioso del género con su ensayo Para una teoría del aforismo (Ediciones Trea, 2020) y como cultivador del mismo que, en apenas cuatro años, ha publicado cinco entregas: Artilugios (Takara, 2017), La alegría de lo imperfecto (Ediciones Trea, 2017), Concepto (La Isla de Siltolá, 2019), Ética para mediocres (La Isla de Siltolá, 2020) y la que nos ocupa, Mundo intermedio (Ediciones Trea, 2021).

En el citado ensayo, el escritor y editor portorrealeño lo definió como una “composición literaria breve repleta de pensamiento propio, dotada de la voz personal del autor, de gran carga semántica, filosófica, poética, y de gran coherencia formal”, trazando una particular hoja de ruta que, sin duda, está definida por su acercamiento al género con la serenidad, la capacidad de reflexión, el poso de vida, las lecturas, las inquietudes, los afanes y los desengaños acumulados por quien ha cruzado la frontera de los cincuenta. 

Así, el escritor apuesta por un decir lacónico que nace del intento de capturar la esencia de una reflexión y desconfía de la simple ocurrencia, la trivialidad. Frente a la moda de la pirotecnia y el ingenio sin más, propone un texto que sorprenda en su parquedad y en la sobriedad de la formulación brillante de un razonamiento conciso y agudo, fruto de todo un andamiaje intelectual y cultural, y de una cosmovisión muy personal, en las antípodas de la vanidad y del exhibicionismo narcisista de las redes sociales y sus esclavizadores “likes”. 

Esta austeridad y mesura, que necesita tiempo y una habilidad especial para escuchar el silencio, no quiere decir, bajo ningún concepto, que el aforismo no deba sorprender al lector. De hecho, el deslumbramiento, que lo hay, se produce no tanto por una sorpresa final o por los fuegos de artificio sino por la precisa selección léxica y la cuidada arquitectura sintáctica, que sirven para engastar a la perfección filosofía y poesía, dotando al conjunto de una profunda coherencia. 


Podéis leerla completa en Cuadernos del Sur. 

 
Autor: Javier Sánchez Menéndez 
Título: Mundo intermedio
Editorial: Trea
Año: 2021
 

(Publicado en Cuadernos del Sur, en Diario Córdoba, 26 de febrero de 2022, p. 9)

 

jueves, 3 de marzo de 2022

La mirada íntima de Carmela Cuello Gijón


La editorial cordobesa Cántico, dentro de su colección Palabra de mujeres, acaba de editar Horario de vuelta (Cántico, 2021), el tercer título de Carmela Cuello Gijón (Córdoba, 1962), que viene a sumarse a Las calles (Ateneo de Córdoba, 2011; Premio de Poesía Juan Bernier) y Cajones, ventanas, ángeles (Detorres editores, 2019).

Con una palabra sencilla y precisa, la poeta centra su mirada íntima en las pequeñas cosas de cada día, en cuya belleza encuentra cobijo frente a la incertidumbre de un tiempo de crisis colectivo, más allá del covid-19. La extrañeza de esta realidad inaudita e inesperada que nos asola desde marzo de 2020 la lleva a mirar con serenidad a su alrededor y encontrar la plenitud en lo aparentemente intrascendente, sin perder la lealtad a sí misma y a su condición de mujer, a lo largo de los 58 poemas breves (la inmensa mayoría no tienen más de cinco versos), sin título (excepto dos), en los que el verso libre y la ausencia de signos de puntuación consiguen recrear una sensación de fragilidad y evanescencia, casi onírica, cuya sugerencia y delicadeza recuerdan al haiku...


Podéis leerla completa en Cuadernos del Sur. 

 
Autora: Carmela Cuello Gijón
Título: Horario de vuelta
Editorial: Cántico 
Año: 2021



(Publicado en Cuadernos del Sur, en Diario Córdoba, 26 de febrero de 2022, p. 8)