domingo, 3 de mayo de 2020

#RecitaAdonáis



Ayer se clausuró #RecitaAdonáis, una iniciativa coordinada por Carmelo Guillén Acosta, consistente en que un poeta Adonáis leyese a otro poeta Adonáis.
El resultado son 148 vídeos que quedarán como testimonio de este confinamiento y del poder de la poesía como elemento de redención y de construcción de puentes.

Comparto con vosotros mi lectura de "Nacimiento al amor", con el que Antonio Colinas abría "Preludios a una noche total".





domingo, 29 de marzo de 2020

Las ventanas de invierno, un homenaje a nuestros mayores




En 2008 Las ventanas de invierno consiguieron el Premio de Poesía Caceres Patrimonio de la Humanidad. Sin embargo, el libro, que tenía que haber aparecido en 2009 en la editorial Visor, acabó viendo la luz en 2013 en La Oficina Ediciones.
Se trata de un libro enraizado en la naturaleza de Los Pedroches y en compleja problemática de una tierra envejecida que se despuebla lentamente, con el que quería hacer un homenaje a nuestros mayores, fuente de sabiduría, de dignidad y de lucha.
Tres palabras que deberíamos recordar todos en los gravísimos momentos que estamos viviendo, porque hay noticias que le parten a uno el alma. Afortunadamente son protagonizadas por una minoría sobre la cual debería caer todo el peso de la justicia.
Pero prefiero quedarme con la lección de compromiso,  generosidad y entrega que otras muchas personas anónimas están dando. De ellas me gustaría citar al poeta y jefe de la UCI del complejo hospitalario de Cáceres,  Basilio Sánchez, uno de los dos poetas que más admiro, que, regalos que te da la vida, formó parte del jurado que decidió premiar este libro.


Os dejo el poema que lo abre.


UN HOMBRE MIRA LA LLUVIA


Un hombre mira la lluvia que cae.
La lluvia es del tamaño
del hombre
que refugia su silencio
en ella.
Cae despacio sobre él mismo.
Él es de lluvia.
Su sombra es de la misma materia que la                                                                     sombra
del agua.
Sus palabras, construidas del metal de los                                                                   campos
y las ausencias,
menguan
como su silueta.
Sus ojos son azules,
como la luz
que cristaliza en cada gota,
y miran, con la ayuda de los tuyos,
todo lo que no es él,
todo lo que no es lluvia,
con la sonrisa inquieta
de quien descumple días.

Se abre
entre tus manos
como el mapa del agua.

martes, 21 de enero de 2020

"Penumbras", de Jordi Valls: Poesía contemplativa e introspectiva


Todo aniversario es rito, la colocación de un hito kilométrico al lado del camino para dejar constancia del trayecto recorrido. En este sentido, es un acto a medio camino entre lo público y lo privado que, al proyectarse hacia el otro, deviene celebración. Tal condición celebrativa genera una sinergia que encierra la capacidad de mover el ánimo de quien lee y de crear una corriente de solidaridad emotiva con él. Jordi Valls (Barcelona, 1970), una de las voces más interesantes de la actual poesía en catalán, acaba de transitar los primeros veinticinco años de un itinerario iniciado en 1995 con D´on neixen les penombres? y, para conmemorarlo, publica Penumbras, en la editorial barcelonesa Godall Editions, dentro de su colección Alcaduz.
En el presente volumen se recogen once de sus doce libros, sintetizados en cuarenta y nueve poemas que, por primera vez, pueden disfrutarse en edición bilingüe. El responsable de la selección y traducción es el escritor y crítico José García Obrero, quien, además, firma un interesante prólogo.
El simbólico título del conjunto nos sumerge en una poesía contemplativa e introspectiva, no exenta de ciertas aspiraciones metafísicas, que parte de lo cotidiano y de la constatación de que la realidad no es unívoca para crear un discurso de finas aristas que, tras asumir el descrédito de los valores establecidos desde la imposición de un orden moral y social que está dando muestras de agotamiento, intuye, a través de la mirada del poeta, un atisbo de luz que, más allá del paso del tiempo, de las heridas y de la oscuridad, deja su impronta en la piel. Para ello acude a una incisiva simbología sustentada, según García Obrero, en la “penumbra”, que es “la piedra angular de su poética, espacio donde nada se idealiza, al contrario: belleza, amor, felicidad, incluso la propia poesía, vienen envueltas  en la pesada carga de la rutina, la mentira, el fracaso y la extenuación.”
Así, el fracaso se convierte en el tema nuclear. Íntimamente, relacionado con él aparecen otros ejes temáticos poliédricos como el amor y la identidad, que son concebidos como herramientas para iniciar un proceso de autoconocimiento y de definición de los propios límites, en el que, a través de un sutil juego de espejos, Valls logra involucrar al lector, conformando una fértil primera persona del plural. Para ello concibe el texto como una unidad incompleta que, por tanto, requiere de la participación de este para tener sentido. La poesía deviene, pues, en ofrenda al lector, que es un verdadero constructor de significados. El poeta ofrece su palabra a un “tú”, sabedor de que la lectura es una actividad que sucede necesariamente en el otro (“Este es tu poema/Hazle lo que quieras”). 
Asimismo, la experimentación lo lleva a explorar las posibilidades tanto de los metros cortos como de su combinación con otros más largos; la sugerencia y contención del poema más o menos breve; y la utilización del poema en prosa. Tampoco desdeña los juegos tipográficos y los explora cuando considera necesario (“Porque la unidad es el centro del universo” o “Se derrama la esperanza inerte entre unos guantes de goma”). Con la misma intención, acude al humor en poemas como “Parásitos”, “Revolución” o “Se me ha caído el sexo desde la ventana del ático”; a las connotaciones de los mitos clásicos, sean de la tradición judeo-cristiana (“Adán y Eva”) o grecolatina (“Aracne” o “Edipo en Colono”); o a la metapoesía, presente en “Contra los poetas”, “Arte inútil”, “Poesía”, donde al hilo de la muerte de la poeta polaca, reflexiona sobre las falacias del lenguaje antes de terminar con uno de esos versos que casi valen un poemario: “Somos lo que callamos”.

Autor: Jordi Valls
Título: Penumbras
Editorial: Godall Editions
Año: 2019



(Publicado en Cuadernos del Sur, 28 de diciembre de 2019, p. 11)

lunes, 13 de enero de 2020

"La cámara te quiere", de Pablo García Casado. Compraventa emocional




El porno y todo lo que rodea a la industria del sexo como metáfora del vacío afectivo y de la opacidad de las relaciones sociales actuales, cimentadas sobre la compraventa emocional, es el eje a partir del cual Pablo García Casado construye su quinto poemario, La cámara te quiere (Visor, 2019). Se trata del tercer volumen suyo que ve la luz en la prestigiosa editorial madrileña, tras Fuera de campo (2013), donde se recogieron sus tres primeros libros (Las afueras, El mapa de América y Dinero), y García (2015).
En esta ocasión, el poeta cordobés vuelve a tirar del lenguaje propio del cine y de la fotografía para trabar un conjunto arriesgado y honesto en una desnudez que huye del artificio y, sobre todo, de cualquier castrante propósito moralizador, a la hora de centrar el objetivo en la crisis estructural de nuestra sociedad, sabedor de que la realidad va más allá de lo que se nombra y, por tanto, adquiere estatus de existencia.
En consecuencia, la palabra poética indaga en lo subyacente, en lo oculto y en lo no dicho, dejando al descubierto la hipocresía de una sociedad que consume porno y que, sin embargo, lo censura. De este modo, el autor puede mirar el mundo en el que vive a través del lenguaje y es, en el objetivo imperfecto de las palabras, donde se produce su interpretación y revisión de este.
Para conseguir este propósito, regresa al poema en prosa, cuyos resortes maneja con precisión, con la intención de mostrarnos la historia poliédrica de una joven actriz porno y los sórdidos fragmentos de realidad que experimenta durante las sesiones de grabación o las conexiones a través de la webcam. De este andamiaje narrativo destacamos la sencillez expresiva y la contundencia léxica, con los que logra que la emoción compartida por el lector suceda fuera del poema y que, fruto de ello, sea tan importante lo que se cuenta como lo que se omite.
Los deseos y las ilusiones, las frustraciones y la desidia, las oposiciones y las asignaturas pendientes, los vínculos contractuales y la precariedad afectiva, la inestabilidad laboral y el desempleo, el exhibicionismo y la soledad, la derrota y la humillación son algunos de los hilos con los que García Casado construye un conjunto formado por cincuenta y nueve poemas en prosa, distribuidos en cinco partes: “Otro día más en la oficina”, veinte aproximaciones al mundo de los actores, actrices, directores y productores del porno, a través de la mirada ingenua y descreída, desgarrada y zurcida, de una joven que sueña con ganar el dinero suficiente para salir de la precariedad en que vive instalada; “Webcam”, ocho poemas donde el voyerismo y el exhibicionismo dinamitan la fría frontera de una pantalla de cristal líquido formado por incontables píxeles de color y de desolación; “Nuevas ventanas de incógnito”, los doce poemas más breves del volumen, que muestran, con sutileza y contundencia, el dolor y la vejación sin límites sufridos por la mujer durante diferentes sesiones de hardcore y la frágil reconciliación íntima al saberse en pie durante una ducha reparadora en la que cae “el agua muy caliente sobre el cuerpo. La espuma arrastrándolo todo por el desagüe”; “Ex”, cuatro poemas escritos a partir de la anécdota de que la joven recibe un correo electrónico de un antiguo novio, después de que este visitase una página pornográfica donde cree reconocerla entre diferentes “banners”, anuncios “pop-up” y ventanas emergentes; y “También tú”, quince fragmentos incómodos y perturbadores en  los que la cámara se vuelve, inesperadamente, sobre distintos personajes consumidores de porno, que podríamos ser, por más que lo neguemos públicamente, cualquiera de nosotros.
Al colocar la cámara dentro de la historia fragmentada y poliédrica de estos personajes complejos y enfocar, al mismo tiempo, al lector, haciéndolo partícipe del sentido final del texto, el poeta consigue que la lectura devenga en una experiencia incómoda en la medida en que ofrece interrogantes y no tanto certezas. Además de tal desazón, semejante enfoque múltiple sirve para mostrar una obra polifónica, en la cual se mezclan voces de hombres y de mujeres, de consumidores y de productores, que protagonizan historias cotidianas, víctimas de un sistema que los fagocita y aliena en una de las formas más higiénicas de violencia, que aceptamos sin apenas ruborizarnos.


Autor: Pablo García Casado
Título: La cámara te quiere
Editorial: Visor
Año: 2019

(Publicado en Cuadernos del Sur, 28 de diciembre de 2019, p. 11)

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Nerval, poeta visionario



Gérard de Nerval (París, 1808-1855), pseudónimo de Gérad Labrunie, concibe la poesía como un instrumento de conocimiento que le permite percibir, aunque sea de un modo fragmentario, otra realidad que está más allá del mundo sensible y que, por tanto, escapa a los sentidos ordinarios. Así pues, el poema desborda los límites sensoriales corrientes al intuir que existe otra realidad, la absoluta, que nos sobrepasa, y adentrarse en la frágil frontera donde se funden la vigilia y el sueño, la fantasía y la realidad, la consciencia y el inconsciente, lo mundano y lo místico, como nutrientes que posibilitan el retorno a lo telúrico y a lo primigenio. De este modo, se alcanza un estado de conocimiento interior y de plenitud en el cual la imaginación creadora se convierte en la llave para intuir el misterio que sustenta nuestra existencia. 
La locura, pues, estimula de manera inquietante y sorprendente su imaginación y le permite, además de ir más allá del razonamiento y de los sentidos, tantear, aunque sea a ciegas, entre los significados ocultos que dicha realidad presenta ante los ojos del ser humano, estableciendo, así, una serie de fértiles correspondencias entre ambos planos.
El poeta más interesante del romanticismo francés es, por tanto, un auténtico visionario, cuya obra es considerada como precedente del simbolismo y antecesora del surrealismo. En el presente volumen se reúnen sus poemas más significativos. Además de los sorprendentes y evanescentes sonetos de Las Quimeras, Pedro Gandía, autor de la selección, de la traducción y de un interesante prólogo, recoge veinticinco composiciones, desde el inicial “L´Enfance”, escrito con apenas trece años, hasta su “Epitafio”, compuesto poco antes de “librar su alma en la calle más oscura que pudo encontrar”, en palabras de Baudelaire. 

Autor: Gérard de Nerval
Título: Las quimeras y otros poemas
Editorial: Visor
Año: 2019

(Publicado en Cuadernos del Sur, 23 de noviembre de 2019, p. 11)

jueves, 21 de noviembre de 2019

La vida a ratos, de Francisco Gálvez



Consciente de la imposibilidad de que el acto de la escritura pueda captar la vida en su totalidad, Francisco Gálvez (Córdoba, 1945) escribe La vida a ratos, cuarenta y siete poemas breves que nacen del tanteo de momentos mínimos y únicos que, en su aparente intrascendencia, se convierten en la evidencia de la esencia transitoria de la existencia y de la apertura del sujeto enunciador al otro, para convertirse en un yo colectivo y poliédrico, efímero cobijo para el lector.
Después de haber experimentado con la estructura abierta y proteica del poema en prosa en El oro fundido (Pre-Textos, 2015), y sabedor de las posibilidades discursivas que le ofrece tanto a la hora de contribuir de manera eficaz a la creación de un personaje poético con múltiples aristas y vértices como a la hora de enriquecer la variedad de temas y tonos característicos, el poeta cordobés acude de nuevo a su cauce discursivo sin orillas.
Precisamente es esta variedad de motivos lo que le lleva a organizar el conjunto en tres grandes bloques sin título, articulados, a su vez, en tres o cuatro secciones formadas “por una serie de breves poemas en prosa y en verso, de apariencia inconclusa, en un registro ágil y cotidiano, próximo a la oralidad, y enraizados en una supuesta biografía del autor”, según Celia Fernández Prieto, profesora titular de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Córdoba, autora de un clarificador prólogo.
En el primer bloque se funden la memoria y el presente, el tono meditativo y el discursivo, lo anecdótico y la reflexión para presentar las líneas de fuga del libro. Los amores primeros, la indignación ante las desigualdades de la sociedad actual, los recuerdos infantiles de su ciudad natal y la defensa de su independencia vital y literaria son algunos de los motivos que lo vertebran.
El segundo bloque alude a lo transitorio de la existencia a través del símbolo de la carretera y del viaje. La vida es entendida, pues, en continuo tránsito y ante su complejidad no existen mapas que sirvan para ubicarnos. Esta certeza provoca un inevitable desasosiego. Para ahondar en esta sensación, Gálvez experimenta con la puntuación y tensa el lenguaje hasta el límite gramatical, abusando del gerundio y recurriendo a las elipsis sintácticas, a la acumulación de oraciones yuxtapuestas y a los anacolutos.
En el tercer bloque se termina de configurar el perfil del personaje al tiempo que se revela la poética sobre la que se levanta el discurso. Tras evocar y celebrar la amistad con Rafael Álvarez Merlo y José Luis Amaro, el autor muestra cierto escepticismo ante el mundo literario, burlándose de la pose de algunos y del ascenso a base de premios de otros. El amor por el cine y la preocupación por la muerte cierran su retrato.  
Además de la creación de este sujeto enunciador, los otros dos grandes temas que articulan el conjunto son, al igual que en toda su producción, la importancia de la mirada y la conciencia del paso del tiempo.
La mirada fertilizadora de Gálvez logra hallar en los pequeños detalles observados el misterio que configura lo cotidiano y el asombro necesario para encender el pensamiento como vía para transformar el mundo y la palabra con que lo representamos.
En cuanto al tiempo, una vez asumida su condición mutable, el yo lírico mira al pasado con serenidad, en un reparador ejercicio de conocimiento y de autoafirmación, sin excluir la atención al presente e, incluso, al futuro.
Toda esta amplitud temática, tonal y formal es fruto de una evolución enraizada en sus anteriores poemarios -El paseante (2005), Asuntos internos (2006) y, sobre todo, El oro fundido (2015)- y muestra a un poeta en plenitud creativa.

Autor: Francisco Gálvez
Título: La vida a ratos
Editorial: La Isla de Siltolá
 Año: 2019

(Publicado en Cuadernos del Sur, 10 de octubre de 2019, p. 6)