lunes, 16 de octubre de 2023

La poesía erótico-mística de Rumí


Bajo el título de Pequeño gran Rumí. Poesía escogida, la editorial Cántico publica una interesante selección del poeta y místico sufí del siglo XIV. La edición y traducción corre a cargo de José M. Carte, quien recoge casi un centenar de poemas, organizados en dos secciones: “Selección de poemas”, al final de los cuales se ofrecen dos textos en prosa, y “Poemas breves”.
Lo primero que debemos tener presente al acercarnos a la obra de Rumi, como a la de cualquier místico, es que difumina el concepto de autoría al sentir que su creación es parte de la obra divina y, por tanto, contribuye a revelarla; además, el hecho de considerarse miembro de una comunidad, al igual que el hindú Kabir, le lleva a compartir la paternidad de lo escrito con diversos amigos: en un primer momento, con Shams de Trabriz y, tras la muerte o desaparición de este, con Hussam Chelebi.
Sus composiciones, como es habitual en los monjes sufíes, presentan cierto hermetismo en la medida en que el poeta intenta expresar lo inefable, es decir, aquello de lo que no se puede hablar, aquello que no puede decirse o es imposible explicar, con lo cual debe acudir al poder connotativo del símbolo para intuirlo. Ahora bien, mientras los demás caen en la abstracción y en la oscuridad, el poeta persa logra una calidez y humanidad inusuales, sostenidas en el tono a media voz, en la selección léxica precisa y en el uso de un sutil y delicado entramado metafórico (taberna, vino, viento, río, jardín, mano, rosa, narciso, ruiseñor….) mediante el cual aborda temas como la naturaleza del amor, el dolor, la amistad, el cuerpo, la incapacidad de los sentidos para vislumbrar la auténtica realidad, el deseo, el instante, la soledad pretendida como forma de estar abierto al hallazgo, la unidad del cosmos, la belleza de Dios, la confianza en el ser humano -que es reflejo de la belleza divina-, el éxtasis, la anulación del yo o la insuficiencia del lenguaje para nombrar a Dios y la unión con él.
Y aquí radica el germen de toda su obra: el anhelo de encontrar a Dios y de unirse con él. Dios es nombrado como el Amado y es el objeto ilimitado de deseo, aquello que se busca y que, al encontrarse, embriaga el alma. Se trata de una búsqueda continua que le obliga a vagar sin rumbo por una serie de espacios naturales, entre los que destacan el jardín y el río. Sin embargo, antes de iniciar este camino de persecución incondicional, debe despojarse de todo lo que le sobra, de toda ambición y de toda pasión, para alcanzar un estado de ataraxia y reducirse a simple esencia, lo que le permitirá fluir plácidamente y en armonía con el alrededor, gozando sin excesos de la vida y ansiando solo el disfrute del instante. Llegado a tal estado, el sabio ha de entregarse al silencio como vía para borrar las fronteras de la propia identidad, intuir la divinidad y ascender hacia ella. Solo así puede elevarse, salir de él, incendiarse, llenarse de transparencia, alcanzar la plenitud y arder en la unión hasta consumarse en la unidad. Este momento de plenitud, aspiración última del creyente, es la “fana” o fusión con Dios que, a pesar de su condición efímera, da sentido a toda la existencia.
Aunque conoce a la perfección el Corán, Rumi fundamenta todo su pensamiento en el sincretismo y en el respeto a las demás religiones, en una fascinante huida de los dogmas y en una conmovedora apuesta por la vida, por la tolerancia y por la libertad a la hora de abordar el deseo de plenitud del ser humano. Semejante modernidad es puesta en valor por la presente edición, que descubre poemas hasta ahora desconocidos en nuestra lengua y nos da la medida de la altura de los versos de Rumi, considerados una de las expresiones más sublimes de la mística universal y cuya humanidad sigue emocionando al lector de hoy.


Autor: Rumí
Título: Pequeño gran Rumí
Editorial: Cántico
Año: 2022
 

(Publicado en Cuadernos del Sur, en Diario Córdoba, 7 de octubre de 2023, p. 11)

 

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