viernes, 4 de marzo de 2016

Mirada crítica: "Estamos todos. Aquí no hay nadie", de José Ignacio Montoto

 
Fiel a su constante deseo de experimentación y a su compromiso con el mundo que le ha
tocado vivir, el cordobés José Ignacio Montoto publica Estamos todos. Aquí no hay
nadie, en la colección “Los cuatro vientos”, de la editorial Renacimiento. Apenas hace
un año, apareció en este mismo sello La cuerda rota, poemario merecedor del Premio
Andalucía Joven de Poesía, que anunciaba una mayor contención en el poeta y una
mayor depuración en el discurso. No en vano, aquel libro se me antoja preludio de este
otro, en la medida en que se vislumbra un tono más íntimo y sosegado, un afilamiento
de las aristas de la palabra y una capacidad de reflexión más perspicaz, elemento
imprescindible para que la crítica nacida de la constatación de las fallas de nuestra
sociedad –que también contiene mínimas islas de luz- no quede en simple artificio.
Con un más que atractivo y sugerente título –que casa a la perfección con el diseño del
volumen-, esta nueva obra, la séptima en la poliédrica trayectoria de Montoto, es
concebida como un largo poema unitario articulado en trece compases, organizados, a
su vez, en desigual número de tiempos o pulsos, con lo que se crea una caótica mezcla
de ritmos que intenta reproducir el desorden de la existencia humana, las íntimas
contradicciones e incongruencias conformadoras de la compleja interioridad de un yo
atravesado por la sensación de desamparo, de soledad y de marginalidad –posición esta
imprescindible para sustentar la mirada crítica hacia la sociedad vacía y capitalista que
lo fagocita en una fértil regurgitación-.
Sin embargo, con esto no queremos decir que estemos ante un “totum reuolutum”, pues
hay una idea previa a partir de la cual el poeta articula el conjunto, estableciendo una
sutil red de conexiones tanto entre las diferentes composiciones como entre las diversas
partes, sin olvidar que cada pieza de este puzle debe funcionar por sí sola, pero teniendo
en cuenta que, al leerla dentro de uno u otro nivel discursivo, despliega nuevas
potencialidades significativas. De este modo, se justifica que convivan los poemas de
denuncia explícita con aquellos en los que aflora la melancolía, el paso del tiempo, el
amor, la soledad o, incluso, la experiencia de la muerte.
Este yo, en su camino de autoexploración y de conocimiento, camina a tientas, sin más
lámpara que la palabra, e intuye las preguntas, pues las respuestas –aunque el creador se
afane en buscarlas y piense haberse acercado a ellas- se nos escapan.   
 
Autor: José Ignacio Montoto
Título: Estamos todos. Aquí no hay nadie
Editorial: Renacimiento
Año: 2015
 
(Publicado en Cuadernos del Sur, 6  de febrero de 2016, p. 2) 

lunes, 22 de febrero de 2016

Realismo visionario


La mirada de Jorge Galán, pseudónimo de George Alexander Portillo Galán (San Salvador, 1973), es capaz de encontrar, entre los escombros del mundo, aquello que aún conserva la hermosura primigenia. Ante este fértil hallazgo, el poeta no puede sino experimentar una sensación de asombro al tiempo que siente la necesidad de imaginar una nueva realidad. Así, en El círculo, libro de estructura cíclica formado por treinta y dos poemas distribuidos aritméticamente en seis secciones, recorre tanto la historia reciente de un país devastado como el propio discurrir de un yo derruido, que, de inmediato, se convierte en medida de la humanidad. Ambas coordenadas se funden en un singular microcosmos donde están presentes el asesinato de Monseñor Romero, la guerra civil, los días del Campo de Marte, la violencia de las maras y los conflictos íntimos de un hombre que vive en un mundo en descomposición.
De este modo, el tiempo, la memoria, la muerte, las ausencias, la identidad o el lenguaje se convierten en los ejes temáticos de una obra compacta en la que, sin embargo, destacan composiciones como "Marino", "1932", "Los trenes en la niebla", por la que obtuvo en 2009 el Premio del Tren Antonio Machado, o "El viajero".
Con este poemario, el autor de Breve historia del alba (Premio Adonáis 2006) y El estanque colmado (Visor, 2010; accésit del Premio Jaime Gil De Biedma y Premio Jaime Sabines) se confirma como una de las voces más significativas de su generación al otro lado del Atlántico.



Autor: Jorge Galán
Título: El círculo
Editorial: Visor
Año: 2015 


(Publicado en Cuadernos del Sur, 31 de octubre de 2015, p. 7)

lunes, 15 de febrero de 2016

"El extraño escritor y otras devastaciones"

Los nervios del primer libro. La ilusión de quien sabe que da lo máximo que puede. La incertidumbre que me invade al ser consciente de que estas historias dejan, por fin, de ser mías.


domingo, 14 de febrero de 2016

Celebración y pérdida

Ocultos y diseminados entre el gris y cotidiano ajetreo, aparecen pequeños destellos luminosos, mínimos dones, que confieren sentido a la existencia. La capacidad del ser humano para descubrir estas “islas de claridad” es el germen de la poesía de José Gutiérrez (Nigüelas, Granada, 1955), quien resume cuarenta años de creación poética, jalonados por seis poemarios, en un volumen editado por Renacimiento en su cuidada colección de rayas multicolores.
La presente antología supone, en palabras de Muñoz Molina, prologuista de excepción, “el itinerario de una educación” y presenta a un poeta a rachas que, pese a sufrir una singular evolución formal, siempre ha hecho gravitar su discurso sobre unos mismos temas. Así, el amor, el tiempo, la memoria y la creación se han dado la mano en una poética que ha pasado por tres etapas: una inicial, de dicción culturalista y clásica -Ofrenda en la memoria (1976), Espejo y laberinto (1978), El cerco de la luz (1978) y La armadura de sal (1980)-; otra de depuración lingüística, en la que el poema se vuelve más existencial y verdadero (De la renuncia, 1989); y una tercera, más formal, construida sobre un verso libre de hondo acento cernudiano, en la cual el poeta descubre la regularidad métrica, la rima consonante y las estrofas cerradas –soneto, sextina o décima-, al tiempo que introduce deliberados prosaísmos (La tempestad serena, 2006).

Como cierre del conjunto, se recogen seis poemas inéditos, adelanto de un poemario en marcha. 


Autor: José Gutiérrez
Título: Islas de claridad
Editorial: Renacimiento
Año: 2015


(Publicado en Cuadernos del Sur, 3 de octubre de 2015, p. 7)

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Mirada reflexiva

En toda combustión existe un elemento que la genera y otro que arde. En la palabra poética, la emoción es el comburente y la sugerencia, el combustible. De esta reacción química se desencadenan miles de puntos de calor y de luz que prenden en la mente del lector hasta quedar reducidos a ascuas.
Así es la palabra poética de Marcos Díez (Santander, 1976), quien firma Combustión, Premio de Poesía Hermanos Argensola 2014, un poemario que intenta reflejar la paradoja que sustenta la existencia de un yo poliédrico, consciente de sus aristas, que vive en permanente conflicto y que trabaja los recuerdos de la infancia mediante una mirada inquieta y escrutadora, que lleva, inmediatamente, a la reflexión. De este modo, su poesía adquiere cierto tono filosófico, pero sin perder nunca el lirismo, contenido y eficaz. Para ello, el poeta asume la incertidumbre mediante el símbolo y acude a la ironía como forma de sondear la existencia.
La identidad, el amor o la soledad son los pilares a partir de los cuales el poeta cántabro construye un libro compuesto por cuarenta y ocho poemas, articulados en dos partes idénticas en cuanto al número de composiciones -“Con sol dentro” y “Mapa de ruta”-. Entre estas se suceden las de tono narrativo con otras más esencialistas, demostrando que Díez conoce perfectamente la temperatura de ignición de la poesía y que sabe mantener a lo largo de todo el poemario la de inflamación, evitando caer en lo superfluo, en lo manido y en la afectación.


Autor: Marcos Díez
Título: Combustión
Editorial: Visor
Año: 2014

(Publicado en Cuadernos del Sur, 17 de octubre de 2015, p. 7)

domingo, 18 de octubre de 2015

"Frontera, tú"

Mañana, a las 21:00 horas, en la Casa Góngora (Córdoba) comparto espacio con Javier Sánchez Menéndez y Ginés Liébana.




Entretanto, os dejo uno de los haikus que forman Frontera, tú:

Me acerco a ti.
Con las dudas de un hombre.
Equivocándome.