El pasado 13 de enero Antonio Merino, editor del blog Solienses, se hacía eco de mi discurso de ingreso en la Real Academia de Córdoba, pronunciado el 6 de abril de 2017 y publicado en el número 166 del BRAC.
Bajo el título "Rodríguez de León y Ranchal: dos aproximaciones distintas al acto literario", me acercaba a dos personajes coetáneos vinculados a Villanueva del Duque, que desde hace años forman parte de mi geografía personal. Aunque sean más conocidos por su actuación como políticos durante la II República -el primero fue gobernador civil de Córdoba en el momento del golpe de estado del 18 de julio; el segundo, alcalde socialista de Villanueva del Duque-, ambos acudieron a la literatura, movidos por diferentes intereses e inquietudes.
Vaya desde aquí mi gratitud a Antonio Merino por sus palabras.
En el siguiente enlace podéis acceder al discurso íntegro.
miércoles, 16 de enero de 2019
martes, 8 de enero de 2019
"Soliloquios", de Alberto Díaz-Villaseñor
Convencido de ofrecer su obra al lector sin intermediarios,
deseoso de marcar tanto los tiempos del proceso de edición como de promoción y
estimulado por los buenos resultados de ventas de sus anteriores aventuras
editoriales, Alberto Díaz-Villaseñor (Peñarroya, 1959) acude de nuevo a la
autoedición a través del gigante Amazon.
Soliloquios, disponible tanto en papel como en formato digital, está compuesto
por cuarenta relatos que pertenecen, según el propio autor reconoce en la nota
inicial, “a diferentes épocas y a diversas circunstancias e intenciones, que
ahora vuelven a ser corregidos, vuelven a ser visitados, vuelven a ser
molestados en el sueño que dormían justamente.”
Concebido, pues, como un conjunto heterogéneo, el libro
aborda múltiples núcleos temáticos, “porque, de algún modo, alientan en el
interior las viejas pulsiones de la fantasía, el sexo, el misterio, el amor, el
miedo, la risa…”, a través de historias de diferente extensión (desde
microrrelatos como “Cartas de amor”, “Asombro”, “El peligro de las playas”,
“Entendí”, “Sueño de mantas” o “Avispa” hasta las diecisiete páginas de “Deuda
pagada” o las trece de “Pregunté por ti”) construidas desde diversos enfoques
narrativos, con los que el escritor peñarriblense pretende seducir al lector y
hacerlo partícipe de las mismas para desmontarle los andamios con los que ha
apuntalado el frágil mundo en el que se afana por sobrevivir.
En ese sentido, se me antoja una obra fronteriza, en tanto y
en cuanto conviven temas, perspectivas y tonos ya transitados por Díaz-Villaseñor
con inéditas indagaciones. Así, junto a la presencia de la infancia, de la
memoria del pueblo o de la minería aparecen la incomunicación, las grietas de
nuestra sociedad o la identidad. Igualmente, se alternan relatos más clásicos
en cuanto a la arquitectura de la narración con otros más actuales, en los que
el narrador se despega del contexto inmediato para construir una mirada más
universal.
Semejante dualidad lleva aparejada una utilización distinta de
la sintaxis y del léxico. De hecho, coexisten sus característicos períodos
sintácticos extensos con la oración corta y rotunda, que quiere noquear al
lector y no dejarle margen de reacción. Del mismo modo, la experimentación con
un léxico sencillo y sugerente, que busca potenciar los significados de las
palabras, alterna con la hibridación de un lenguaje formal e informal e,
incluso, coloquial, que utiliza como resorte narrativo el humor y la ironía,
llevado al delirio en “Concierto” o “Jóete”, auténticas astracanadas.
No puedo cerrar estas líneas sin citar algunas de las historias que han quedado en mi cabeza dando vueltas: "Por fin esta tarde", "Cenas", "Deformación profesional", "Cariño, cielo, amor", "Tesis", "Mobbing", "Deuda pagada" y, sobre todo, la que abre el libro, "Soliloquio", toda una declaración de intenciones, todo un camino abierto.
(Publicado en Cuadernos del Sur, 22 de diciembre de 2018, p. 8)
Autor: Alberto Díaz-Villaseñor
Título: Soliloquios
Editorial: Amazon
Año: 2018
(Publicado en Cuadernos del Sur, 22 de diciembre de 2018, p. 8)
Autor: Alberto Díaz-Villaseñor
Título: Soliloquios
Editorial: Amazon
Año: 2018
lunes, 24 de diciembre de 2018
jueves, 13 de diciembre de 2018
JAVIER SÁNCHEZ MENÉNDEZ: POETA DE LA EXISTENCIA
También vivir
precisa de epitafio. Antología poética (1983-2017), recientemente publicada
por Chamán Ediciones, viene a sumarse a otras tres selecciones de la poesía de
Javier Sánchez Menéndez (Puertorreal, 1964) aparecidas en los últimos siete
años, evidenciando el interés que suscita la obra del poeta, ensayista y
editor, fundador de la editorial La isla de Siltolá: Faltan palabras en el diccionario (Madrid, Libros del Aire, 2011), Por complacer a mis superiores (Sevilla,
Ediciones en Huida, 2014) y Cuarenta y
tres poemas (Colombia, Gamar Editores, 2014). Ahora bien, lo que distingue
a la que nos ocupa de las precedentes es el rigor y la solvencia del antólogo,
José Luis Morante, quien, además de firmar un esclarecedor prólogo, realiza una
acertadísima selección de textos.
Convencido de que toda su obra es un único poema,
reescrito a lo largo de más de tres décadas, el escritor puertorrealeño, lector
inquieto y exigente, que ha configurado una voz propia a partir de una
tradición nutricia, apuesta por una poesía que convierte al yo en materia –aunque
no exista vinculación entre el yo poético y el personal, merced al proceso de
decantación de las palabras en el cajón- de unas composiciones que nacen del
merodeo en torno al desconcierto y de la fuerza fertilizadora de la mirada
extraviada, capaz de ver más allá de la realidad. En este sentido, aunque el
poema pueda surgir a partir de una experiencia anecdótica, filtrada por la
cultura literaria del autor, es la observación reflexiva la que consigue unir emoción
y concepto, sugerencia y hondura, siendo este el límite en el cual lo escrito se
convierte en sacudida, en electrocardiograma de un latido que busca la esencia
del mundo.
En su “opera prima”, Motivos
(Moguer, Ayuntamiento de Moguer, 1983), se vislumbra una voz singular dentro de la
poesía española de los primeros años ochenta, sustentada en un proceso de
ahondamiento y depuración para llegar a lo esencial de la propia existencia.
La defensa de esta singularidad frente a la dominante “poesía
de la experiencia” es más evidente en Derrota
y muerte a los héroes (Valencia, Abalorio, 1988), su libro más
culturalista, escrito desde la conciencia de la opresión que la sociedad ejerce
sobre un yo íntimo.
En 1991 se produce un salto cualitativo, marcado por la publicación
de dos libros: El violín mojado
(Barcelona, Seuba, 1991; segunda edición, Madrid, Libros del Aire, 2013) e Introducción y detalles (Madrid,
Betania, 1991). Tomando como sustrato el amor, el poeta articula el primero como
un único poema fragmentado y explora, de la mano de Nicanor Parra, el verso
libre, cuya cadencia enunciativa le permite indagar en las contradicciones del
sujeto enunciador y en la inestabilidad de una historia de amor.
En esta misma línea escribe Última cordura (Madrid, Betania, 1993), que, junto con los dos
anteriores volúmenes, conforma un interesante e intenso tríptico sobre el amor,
concebido desde la perspectiva de que “el
amor como el aire llena al hombre de humo”.
Pero el carácter efímero de la existencia y del propio
ser se impone. De la cruel y terrible constatación de la nada que somos y del
vacío que nos espera brotan los poemas de La
muerte oculta (Córdoba, Ateneo de Córdoba, 1996; segunda edición, Sevilla,
Vitela, 2014), cuyo desengañado título se sustenta en la revelación y en la celebración
de la herida, fuente de creación y vida.
Definida una poética fundamentada en una profunda
erudición y en un culturalismo vivencial, que acude al trayecto biográfico
propio como fuente inagotable de materia prima, Sánchez Menéndez siente la
necesidad del silencio para crecer y profundizar en las líneas de fuga planteadas.
Así, en 2011, tras quince años, ven la luz dos poemarios: Una aproximación al desconcierto (Sevilla, S.M. Libros, 2011) y Cartoons (Sevilla, La isla de Siltolá,
2011).
Una aproximación al
desconcierto aborda la confusión de la que nace su poesía con la mirada maravillada
de quien desconoce el mundo. El libro se reeditó meses después con abundantes modificaciones;
sin embargo, en palabras de Morante, “la renovada versión destila una perspectiva
estética continuista. A pesar del silencio no hay rupturas en el corpus
múltiple de la obra.”
Cartoons, por
su parte, no es un simple juego culturalista postmoderno, sino que supone una exploración
de las contradicciones que sustentan la existencia humana, tomando como motivo
algunos personajes de dibujos animados.
En el breve poemario Perdona
la franqueza (Córdoba, Detorres editores, 2015) vuelve al versículo del creador
de la “antipoesía”, cuya huella es evidente, además, en el uso de la ironía, en
la dicción y en el sustrato emocional. El verso libre marca el ritmo del
pensamiento del discurso al tiempo que sirve para explorar, de modo
fragmentario, la realidad.
La penúltima estación es El baile del diablo (Sevilla, Renacimiento, 2017), escrito entre
2004 y 2017, donde se traza el itinerario de un hombre que contempla con
sorpresa lo que le rodea –aunque acuda, como contrapunto, al paraíso perdido de
la infancia- y decide dar testimonio de sus dudas y de su fragilidad.
Se cierra el conjunto con cuatro
poemas “de un libro inédito en preparación”, con lo que se refuerza la idea de
obra en marcha y se cumple con el objetivo propuesto por el editor de la presente
antología, que “pretende ser una guía suficiente
del recorrido poético de Javier Sánchez Menéndez entre 1983 y 2017”, mostrando
la orografía de una poesía nihilista y desencantada, austera y directa, irónica
e inconformista, que nace de la contemplación asombrada y reflexiva para
adoptar un molde narrativo -aunque sin abandonarse a la coloquialidad- y que
descree de verdades inamovibles, por lo que muestra, más que las respuestas,
las dudas y las preguntas que sostienen la existencia, fundamentadas en la
intuición de la verdad última: “detrás de todo no hay nada”.
(Publicado en Cuadernos del Sur, 1 de diciembre de 2018, p. 6)
Autor: Javier Sánchez Menéndez
Título: También vivir precisa de epitafio
Editorial: Chamán Ediciones
Año: 2018
Autor: Javier Sánchez Menéndez
Título: También vivir precisa de epitafio
Editorial: Chamán Ediciones
Año: 2018
viernes, 7 de diciembre de 2018
El poema, acto de resistencia moral. Basilio Sánchez
Un poema único compuesto por cuarenta y ocho fragmentos que, de una forma alegórica y utilizando como hilo narrativo el amor entre dos jóvenes, reflexiona sobre la entereza y la perseverancia como únicas maneras de sobrevivir al extravío ético de nuestras sociedades actuales». Con estas palabras, sacadas de las «Notas y agradecimientos» finales, define Basilio Sánchez (Cáceres, 1958) su último poemario, Esperando las noticias del agua, recientemente editado por la editorial valenciana Pre-Textos dentro de su prestigiosa colección La cruz del sur.
Con tal intención, el poeta despoja el poema de cualquier coordenada geográfica y temporal y construye «un escenario mítico», a partir de un profundo proceso de indagación en las entrañas del desaparecido paisaje rural de la infancia. Semejante regreso a los orígenes es un acto de resistencia moral frente a la intemperie de la sociedad actual, en la medida en que pretende encontrar modos de estar en el mundo que ayuden a superar las grietas sobre las cuales se cimenta. Para ello, el yo poético inicia una incierta búsqueda, con el único asidero de la palabra, por los márgenes propios, asomándose al precipicio interior para tantear las preguntas que dan sentido a su existencia y abrirse, inmediatamente, al exterior, consciente de que solo puede ser definido a partir del otro, que actúa como espejo capaz de dar, de la manera más ajustada posible, su medida, y a partir de los vínculos sobre los que se levanta una relación dialógica.
En este sentido, la creación de los dos jóvenes enamorados y el empleo de la tercera persona -que convive en armónica polifonía con la primera e, incluso, con la segunda- permiten un decir plural, que desborda el ámbito de la intimidad individual para alcanzar una intimidad compartida, con lo que el discurso queda abierto a la alteridad y deviene experiencia colectiva.
Y es, precisamente, en esta dimensión de la palabra, donde radica la profunda humanidad que irradian los versos del poeta cacereño. Versos, cabría añadir, de alguien que ha aprendido a mirar con el asombro necesario los pequeños detalles que lo rodean, para fundirse con lo mirado a través de la meditación y destilar lo observado en materia poética.
Este decir es concebido como un susurro al oído, una reflexión a media voz, en la cual el lector se reencuentra con una palabra germinal, nacida del interior del propio ser que la genera y, por tanto, libre de las connotaciones sociales, ideológicas, históricas o culturales que la han ido erosionando. Tan solo desde esta palabra, despojada de excesos verbales, con la que se podrá nombrar de un modo diferente el mundo y, en consecuencia, crearlo, se pueden tener noticias de un agua que purifica y salva, convirtiéndose en horizonte y trinchera, linde y confluencia, refugio y abismo.
(Publicado en Cuadernos del Sur, 1 de diciembre de 2018, p. 7)
Autor: Basilio Sánchez
Título: Esperando las noticias del agua
Editorial: Pre-Textos
Año: 2018
Autor: Basilio Sánchez
Título: Esperando las noticias del agua
Editorial: Pre-Textos
Año: 2018
sábado, 10 de noviembre de 2018
Entrevista en "Piezas", de Canal 54
El pasado 23 de octubre, el nuevo programa cultural de Canal 54 Pozoblanco, "Piezas", que pretende dar a conocer a los creadores de nuestro municipio, emitió su segunda entrega, dedicada a Rafael Sánchez y a un servidor. Aunque cada vez que me veo y me oigo, siento la incomodidad de quien se enfrenta a otro yo, a un impostor, a un alter ego desconfiado, os dejo el vídeo. No sin cierto pudor.
martes, 6 de noviembre de 2018
Amor y muerte, condena y redención
La
concesión de un accésit del prestigioso premio Adonáis a Enemigo íntimo en 1959, y su publicación al año siguiente en la
mítica colección intonsa de Rialp, supusieron el pistoletazo de salida a uno de
los escritores más prolíficos, reconocidos y reconocibles de la segunda mitad
del siglo XX. Cuando apenas queda un año para que se cumpla el quincuagésimo aniversario
de la salida de las prensas de un libro considerado casi de culto por los
lectores más inconformistas del afamado autor cordobés nacido en Brazatortas, sus
perfiles se delinean con mayor nitidez y justicia, en la medida en que el
conjunto, más allá de haber perdido actualidad, ha ganado en consistencia; no
en vano, ha sido reeditado en tres ocasiones –en 1992 por Ediciones La Palma,
en 1999 por Planeta y en 2012 por Vitrubio-, con buena acogida por parte de
público y de crítica.
Pese a la
brevedad de su obra poética, no me parece arriesgado definir a Antonio Gala
como poeta, pues el temblor, el ritmo, la emoción, la plasticidad y la
sensualidad de sus poemas impregna toda una producción literaria que, en
palabras de José Infante, es “múltiple,
brillante y decididamente poética”, pues “la poesía es la nuez alrededor de la
cual ha ido construyendo todos y cada uno de sus libros, la que está en el
centro de su cosmovisión y de la forma de transmitirla a los demás.” En este sentido, debemos afirmar que el resto de su
producción no puede ni debe entenderse sin su poesía, germen y andamiaje de un
universo creativo propio, como él mismo declara entre líneas, con su característica
lucidez: “Todo es poyesis, todo es creación dócil. Una creación que, como un
líquido, toma la forma del recipiente en que se vierte, y es tal forma lo que
diferencia unas artes de otras. Quizá la más difícil de todas, la más alta
–también la más humilde-, sea la poesía: una manera de creación que estriba en
la cristalización del líquido vertido, o en su evaporación, que lo convierte en
un gas teñidor de su entorno. (…) La poesía puede muy poco más que ser sentida,
que ser participada o compartida. Porque no reside en la rima ni en el ritmo,
ni siquiera en las palabras, sino en el estremecimiento que suscitan: es lo que
está en el beso y no es el beso.”
Aunque
incomprensiblemente oscurecida por su producción teatral, periodística,
novelística y guionística, es en este género donde el creador vuela más alto,
en plena libertad y en total comunión consigo mismo, con la palabra y con las
grietas en las cuales se incardina su existencia. Sin embargo, y pese a la
corriente de reivindicación actual, sus versos aún no gozan de la valoración
que se merecen por parte de amplios sectores de la crítica. En esta injusta
apreciación tal vez influya el hecho de que hayan permanecido inéditos, en gran
parte, por su pudor para compartirlos con los demás, al considerar este acto
como una suerte de “estriptis emocional”.
Pese a que
el que el propio Gala, acudiendo al tópico de la “excusatio”, lo defina como un
libro de poemas de la adolescencia, “de una adolescencia más reflexiva,
desalentada por la búsqueda afanosa de la que no está ajena cierta divinidad”,
lo cierto es que en su “opera prima”
aparece el poeta de cuerpo entero, en
plenitud identitaria, un orfebre inconformista que busca la belleza a través
del lenguaje y que, mediante un profundo proceso de introspección, ahonda en
sus propias fisuras para abordar temas como el amor, la muerte, el ansia de
plenitud, el desamor o la soledad. Tal vez, en semejante afirmación subyazca el
hecho de que esta obra nació de una profunda crisis personal. El joven poeta
establece una lucha íntima para definirse que lo lleva a abandonar, cuando
tenía muy cerca la posibilidad de aprobarlas, las oposiciones de abogado del
Estado, a las que se había visto abocado más por complacer a su padre que por
auténtica convicción. Como consecuencia de la convulsión interna experimentada,
decide retirarse a la vida monástica en la Cartuja de Jerez de la Frontera y
acudir a la palabra escrita como instrumento de introspección y
autoconocimiento. Fruto de esta estancia, surge una obra de hondas raíces
grecolatinas, escrita al margen de las tendencias dominantes en la época,
aunque se aprecie en ella la huella del grupo Cántico, entroncada con cierta
tendencia al barroquismo, que, en ningún
momento, se encuentra reñida con el tono meditativo y recogido del poema.
A lo largo
de los veinte poemas, escritos en cuidados versos blancos –heptasílabos y
endecasílabos-, se despliega toda una geografía del amor. El amor es un anhelo
irrenunciable del ser humano. Pese a su condición incomprensible e
inexplicable, se conforma como una vía de entrada en uno mismo (“quiere el
amante a sí reconocerse/en el amor, igual que en un espejo,/sin saber que él es
otro espejo en manos/de otro amante, que a sí mismo se busca.”), convirtiéndose
en un acto de purificación, un sacrificio, para lo cual necesita de una víctima
propiciatoria: el mismo amante. Ante el amor nada puede, no hay voluntad
posible contra él, con lo que el amante queda a merced del amado, transformado
en deseo y enemigo: “Bien sabes, enemigo/mío, que no soy yo el ardiente
crimen/que cometo. Tú has sido quien me impuso/el puñal y la mano,/que no
logran rendirse a tu implacable/amor”.
De este
modo, se aproximan los conceptos de amor y muerte, coordenadas cartesianas de
un hombre (“la vida y el amor transcurren juntos/o son quizá una
sola/enfermedad mortal”) que, en su desesperación, los identifica: “Y dónde
estás, entonces,/amor, tú, muerte, tú, Enemigo íntimo.” El amante arde en
deseos y, en ausencia del amado, se siente exiliado “de aquel reino,/inmediato
y distante, donde es todo/ claridad: no respuesta/sino entregada ausencia de
preguntas.” La ausencia, pues, provoca una herida profunda que lo lleva a una
suerte de autoinmolación en la medida en que el amor deviene búsqueda continua,
no hallazgo: “Buscarte y no encontrarte, mi enemigo/íntimo es el amor”. Solo
así se entiende que el deseo de unidad en el amado sea la mayor aspiración posible,
a la que consagra sus desvelos: “seremos uno” porque “antes éramos uno y todo
quiere/la unidad”. Y es, precisamente, en este camino de busca cuando el amor,
que es condena, se convierte en redención e implica la resurrección del amante:
“al final de una savia prolongada/una pausada sangre,/brota la espiga, desde/la
simiente enterrada.”
Dicho esto,
creo que Enemigo íntimo, aunque no
esté a la altura de El poema de Tobías
desangelado, es su libro más atractivo. Semejante afirmación, aunque
motivada en parte por la intimidad y confianza sobre la que se sustenta la
relación entre lector y obra, está cimentada en los propios valores literarios
–tanto de estilo y de tono como de manejo del léxico y del metro, sin olvidar
el uso inteligente de la imagen- y en el hecho de que en él se contienen muchas
de las líneas de fuga a partir de las cuales el escritor cordobés construye el
resto de su obra dramática, narrativa y, cómo no, poética.
(Publicado en Cuadernos del Sur, el 3 de noviembre de 2018, p. 10)
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